Historia

Dada la estratégica situación geográfica del municipio es de suponer que los asentamientos humanos en sus alrededores se remonan a tiempos remotos, sin embargo, la noticia de carácter arqueológico más antigua se refiere al hallazgo en una cantera inmediata a la localidad de un buen número de cuentas de collar discoidales, de concha, quizá pertenecientes a la cultura eneolítica, o también, a la del Bronce Valenciano.

En el vecino municipio de Godella se localizaron restos que avalan la existencia en la zona de una villa romana, pero no es hasta el tiempo de la dominación árabe que aparecen las primeras noticias históricas de Burjassot, cuyo toponímico se remonta precisamente a esta época.

Por tanto, Burjassot existía ya en los tiempos de la dominación árabe sobre Valencia, si bien la primera referencia histórica de que se tiene constancia es la noticia que aparece en el Llibre del Repartiment, en el que se deja constancia de que tras la conquista de Valencia del Rey Don Jaime I éste donó la alquería mora a García Pérez de Figuerola en el año 1237, un año después revocó la donación en favor del Abad del monasterio de Ripoll. En 1258 pasó de nuevo, por cambio, a su primer propietario y más tarde, a la Corona, que retuvo su posesión hasta 1360, en que fue otorgada a Sancho Tena.

En 1389 adquirió el señorío de Burjassot el jurista Micer Domingo Mascó, importante personaje de su época, el cual realizó importantes obras en el castillo, transformándolo en palacio, de cuyo esplendor dan testimonio los artesonados mudéjares que aún hoy se conservan. En 1425 fue adquirido por la Almoina de la Seu de Valencia, cuyo cabildo lo retuvo hasta 1568. En 1525 fue muerto en Burjassot el famoso personaje “l’Encobert” con motivo de la Guerra de las Germanías, pues tras fracasar su intentona y buscar refugio en el castillo de Burjassot, fue muerto.

Heredado el señorío por Pere Pallarés éste lo vendió al señor Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, en 1600, quien realizó una labor extensa en Burjassot, y dejó su impronta tan marcada que ha perdurado hasta nuestros días. En su testamento cedió las rentas y la jurisdicción civil y criminal del lugar al Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, que ejerció, representado por su rector, la plena jurisdicción hasta la abolición de los señoríos.

Durante la Guerra de la Independencia Burjassot sufrió el saqueo de las tropas francesas, que expoliaron sus templos, de donde se llevaron cuanto de valor encontraron. En 1823 el general Sempere estableció en Burjassot una junta que dirigía las operaciones militares durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. En 1837, durante la primera guerra carlista, tuvo lugar en las cercanías del municipio una escaramuza, conocida como “Acción del Pla del Pou“, en la que fueron hechos prisioneros numerosos soldados, suboficiales y oficiales liberales, siendo fusilados 37 de ellos. La información de la prensa partidaria de este bando difundió la noticia de que tal fusilamiento tuvo lugar en Los Silos, noticia esta que un análisis racional de los hechos ha podido desmentir totalmente.

Siendo ya Ayuntamiento independiente, Burjassot mantuvo un puesto destacado como población agrícola, al tiempo que desde principios del siglo XX destacaba como lugar de recreo para las familias acomodadas de Valencia capital, que poseían en nuestro municipio numerosas villas y chalets.

Más tarde, Burjassot, y dada su proximidad geográfica a la capital, se convirtió en lugar de destino de una numerosa población inmigrante que llegaba hasta aquí atraída por las posibilidades de promoción que despertaba el Área Metropolitana de Valencia. Esta corriente migratoria, que alcanzó su máxima expresión entre la década de los 50 y los 70, ha sido responsable de la gran transformación que ha sufrido el municipio y que le ha llevado a desarrollar especialmente el Sector de Servicios. A ello ha contribuido también la instalación en el término municipal del Campus Universitario de Burjassot, así como de diversos equipamientos de carácter comunitario.